lunes, 7 de junio de 2010

Emmanuel de Jesus 3ºA

Emmanuel de Jesús Sánchez López 3ºA
Hace mucho tiempo en un lugar muy lejano inicio una guerra llamada “Revolución Mexicana”.
Esto se dio por que un señor llamado Porfirio Díaz el cual veía por el beneficio de las personas con mas alto rango y explotaba a las personas de economía mas baja por lo cual llega la inconformidad por la explotación hacia los pobres y la discriminación y por eso al pasar el tiempo se dieron los movimientos obreros y rebeliones indígenas.
Al igual que los pobres no estaban de acuerdo porque Díaz se reelegía constantemente y solamente pensaba en si mismo (interés individual) a excepción de los ricos y esto con el tiempo daba origen aun problema inestabilidad social.
Porfirio Díaz al no tener otra alternativa recurrió a tomar la decisión de retirarse.

















En estos tiempos el ser humano ah vivido la misma situación que en inicios del siglo XIX.
Ya que en estos días en las fabricas del México actual se les exige trabajar demasiado por un salario mínimo.
Esto no ha dejado de suceder desde inicios del siglo XIX ya que a los indígenas los explotaban con 12 horas mínimas de trabajo y al finalizar su trabajo les pagaban muy poco con vales los cuales se tenían que cambiar en una tienda de raya.

A estos trabajadores cuando tenían una deuda muy grande y no le llegaban a cubrir y morían la deuda se quedaba como herencia a sus hijos y si ellos fallecían y no tenían hijos se la dejaban un pariente.


















La discriminación de género o sexismo es un fenómeno social, puesto que son necesarias representaciones de ambos sexos para que pueda darse esta situación: no existe una igualdad de género a partir de la cual denunciar la discriminación o desigualdad. Al contrario: la base de este fenómeno es la supuesta supremacía de uno de los géneros.
Mientras que el término “sexo” hace referencia a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, “género” describe los roles, las funciones, los derechos y las responsabilidades establecidas por la sociedad y que las comunidades y sociedades consideran apropiados tanto para los hombres como para las mujeres. Esta serie de supuestos, construidos a partir de las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, crean las identidades de género y contribuyen, a su vez, a la discriminación de género.
Al tratarse de una elaboración social, el género es un concepto muy difuso. No sólo cambia con el tiempo, sino también de una cultura a otra y entre los diversos grupos dentro de una misma cultura. En consecuencia, las diferencias son una construcción social y no una característica esencial de individuos o grupos y, por lo tanto, las desigualdades y los desequilibrios de poder no son un resultado “natural” de las diferencias biológicas.
En términos estatales, el liberalismo ha apoyado la intervención del Estado a favor de las mujeres como personas abstractas con derechos abstractos, sin examinar estas nociones en términos de género. Adicionalmente, como es el hombre hegemónico quien determina el derecho, esta disciplina social ve y trata a las mujeres de la manera como los hombres las ven y las tratan. Así pues, el estado liberal constituye, de manera coercitiva y autoritaria, el orden social según los intereses de los hombres como género, a través de la legitimación de sus normas, la relación con la sociedad y políticas sustantivas. En consecuencia, el género se mantiene como una división de poder (véase relaciones de poder).
La discriminación de género adopta diversas formas de división de poder, algunos de cuyos aspectos incluyen:
Derechos humanos: Aunque las normas internacionales garantizan derechos iguales a los hombres y a las mujeres, ésta no es la realidad porque, por motivos de género, se les está negando el derecho a la tierra y a la propiedad, a los recursos financieros, al empleo y a la educación, entre otros, a los individuos.
Trabajo: En todo el mundo, tanto las mujeres como los hombres trabajan. Sin embargo, las funciones que desempeñan las mujeres son socialmente invisibles (se toman menos en cuenta, se habla mucho menos de ellas, se dan por hecho), ya que tienden a ser de una naturaleza más informal. Adicionalmente, los hombres ocupan la mayoría de las posiciones de poder y de toma de decisiones en la esfera pública, dando lugar a que las decisiones y políticas tiendan a reflejar las necesidades y preferencias de los hombres, no de las mujeres.


Mi punto de vista es que la discriminación seguirá por generaciones es algo que nunca se podrá evitar pues nunca se podrá arreglar este problema es algo con el que se vive día a día.

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